Estos nombres tal vez no sean familiares, pero la pingüécula y el pterigión son afecciones oculares relativamente comunes.
Una pingüécula es una mancha o una protuberancia amarillenta sobre el globo ocular, como si se tratara de un callo en la piel. Es lo que ocurre cuando se producen cambios en la conjuntiva del ojo – la delgada membrana o película que cubre la parte blanca del ojo – y tienen la apariencia de un depósito amarillento de proteína, grasa o calcio.
Un pterigión es un tejido carnoso que crece en forma de cuña sobre la parte blanca del ojo. Eventualmente se extenderá sobre la córnea. Puede permanecer como un defecto pequeño o crecer hasta producir incomodidad o interferir con la visión.
Aspectos Básicos de la Pingüécula y el Pterigión
- Con frecuencia, la pingüécula que aparece como una protuberancia amarillenta en el ojo se localiza del lado más cercano a la nariz.
- A veces, puede aparecer una pingüécula cuando su ojo se mantiene crónicamente irritado por alguna causa
- Una pingüécula puede convertirse en un pterigión, que crece sobre la córnea y bloquea la visión.
- El pterigión también se conoce como “ojo del surfista” u “ojo de granjero”. Esto se debe a que quienes pasan muchas horas al sol o en ambientes donde hay polvo y ambientes secos, tienen el riesgo de desarrollar esta afección.
- El pterigión puede ser retirado quirúrgicamente si produce irritación ocular o afecta la visión. La cirugía de pterigión tiene una posibilidad de riesgo que consiste en desarrollar un error refractivo conocido como astigmatismo (que causa visión borrosa o distorsionada).